• Moda 16.12.2009

    lenceria-blanca-picardias-ropa-interior-femeninaRelataba en la primera parte de este texto mis dificultades al adquirir una prenda de lencería para mi mujer con motivo de nuestro 25 aniversario, dificultades derivadas de mi profundo desconocimiento acerca de las diferentes tallas de sujetador.

    Tal como me sugirió la amable dependienta, decidí volver a los grandes almacenes con ropa interior que sirviera de referencia.

    Tampoco esa elección fue tarea sencilla. Cierto pudor que no sabría concretar me impidió elegir una de sus prendas diarias y también encontré reparos en elegir un modelo de su lencería delicada.

    Debo reconocer un un pequeño temor infantil a ser descubierto, bien durante la captura de la misma, bien durante mi visita a los grandes almacenes. ¿Cómo justificaría la ausencia?

    Reconozco también que aquella situación me sirvió de estímulo. Uno, a su edad, encuentra pocas ocasiones para la zozobra y esta, sin estar cerca de otras azarosas vivencias que con el tiempo compartiré con usted, era una situación que despertaba en mí una determinada sensación de riesgo.

    Olvidándome de mis temores pueriles tomé de su cajón un bonito conjunto que se encuentra entre mis preferidos, lo doblé con cuidado para esconderlo bajo mi abrigo y salí de casa con la esperanza de que mi acción quedase impune.

    Efectivamente, la dependienta no tuvo dificultad alguna para asesorarme cuando dispuso de un ejemplo de referencia. Envolvió el regalo elegido y, después de pagarlo, me dirigí de nuevo rápidamente a casa, rogando para que mi mujer hubiese decidido salir a la calle por cualquier motivo.

    Tuve la fortuna de cara: tal como deseé, ella no estaba a mi llegada. Así que dispuse de tiempo y comodidad para reponer la prenda sustraída y esconder la nueva en espera del momento de la entrega, unos días más tarde.

    Concluida mi pequeña aventura, esta despertó en mí una tremenda curiosidad por conocer el modo en que se articulan las diferentes tallas de sujetador, así que comencé mi pequeña investigación y por ella supe que, tal como suponía, no es un tema baladí la elección adecuada.

    Las tallas de sujetador giran en torno a dos conceptos. El primero de ellos es la medida en centímetros del bajo busto. Así se distingue ente medidas que oscilan ente la talla 60 (58/62 cm) y la 125 (123/128 cm). La segunda variable es el tamaño de la copa del sujetador, que se calcula mediante la diferencia entre el contorno del busto y el bajo busto. De este modo las opciones abarcan desde la copa AA (10/12 cm de diferencia) hasta la G (24/26 cm de diferencia).

    Una curiosidad: Marilyn Monroe usaba la talla 90 D. Puede consultar el listado completo en la página 111 de El Compendio de Don Rodrigo.

    Foto vía | Prepara una boda

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    Don Rodrigo @ Miércoles, 16 de Diciembre de 2009

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